Nunca pensé que una chica tan dulce
podría amargarme tanto la vida.
Le dedico a esa fémina atrevida
un nuevo endecasílabo agridulce.
Agrio por el presente solitario
y dulce porque en un tiempo pasado
fui feliz con su amor entrecortado.
De ahí que busco en todo mi glosario
las rimas que hagan juego con engaño:
¡Tamaño daño me hiciste en el año
que pasamos juntos y que ahora extraño!
Hoy llevo una rutina de ermitaño
reflexionando las contras y los pros
de recluirme en casa pensando en vos.
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