Esperaba el N3 en la Colón
cuando la vi por la misma parada.
Llevaba una musculosa estampada
y unas zapas Pony de color limón.
Nos dijimos qué hacés qué es de tu vida
y hablamos como amigos muy queridos,
a pesar de los malos entendidos
que armaron nuestra historia compartida.
Hubo un momento en que me pidió perdón
y lo sentí como un gesto sincero.
Quise decirle que todo bien pero
el destino me ganó la decisión:
no pude mostrarme muy comprensivo
porque justo venía el colectivo.
Advertisement