En los ciento cuarenta caracteres

En los ciento cuarenta caracteres
que Twitter le propone a la gilada
sólo entra una sentencia fragmentada
y nunca los completos pareceres.

Por eso ahora me valgo del soneto
con sus endecasílabos rimados
para twittear versos amontonados
sin necesidad de escribir escueto.

Quiero decir que te tengo en mi time line
y que leo cada uno de tus tweets,
que te busco en cada uno de los bits

que forman tu hashtag en mi top of mind.
Que sos protagonista de mi biopic
aunque yo no sea tu trending topic.

Si es cierto que el infierno son los otros

Si es cierto que el infierno son los otros
entonces sos el diablo mi querida,
por tu forma de hablar tan presumida
por querer ser la mala entre nosotros.

Colecciono tus llamadas perdidas,
tus mensajitos con emoticones
y tus perversas adjetivaciones
con las que sacás el cuero a escondidas.

Ya dejate de joder con tus clichés,
si no te contesto es porque no quiero
ser el fuego que prenda tu mechero.

Me cansaron y sabelo de una vez
tus elogios flacos e insultos gordos:
a palabras necias, oídos sordos.

Nunca pensé que una chica tan dulce

Nunca pensé que una chica tan dulce
podría amargarme tanto la vida.
Le dedico a esa fémina atrevida
un nuevo endecasílabo agridulce.

Agrio por el presente solitario
y dulce porque en un tiempo pasado
fui feliz con su amor entrecortado.
De ahí que busco en todo mi glosario

las rimas que hagan juego con engaño:
¡Tamaño daño me hiciste en el año
que pasamos juntos y que ahora extraño!

Hoy llevo una rutina de ermitaño
reflexionando las contras y los pros
de recluirme en casa pensando en vos.

Cuando te hacen el gol en tiempo muerto

Cuando te hacen el gol en tiempo muerto
y perdiste un partido importante
ahí tiene que aparecer el aguante
para hacer fiesta en medio del desierto.

Si te cerraron la puerta en la jeta
date la vuelta y seguí caminando
que no da pa quedarse lamentando
las penas con el alma del poeta.

Ponete firme y saboreá una seca
liberá el humo con determinación
recorré la juan be justo con pasión

y dale a la vida tu mejor mueca.
Porque cuando todos te quieren bajar
vos solito te tenés que levantar.

Esperaba el N3 en la Colón

Esperaba el N3 en la Colón
cuando la vi por la misma parada.
Llevaba una musculosa estampada
y unas zapas Pony de color limón.

Nos dijimos qué hacés qué es de tu vida
y hablamos como amigos muy queridos,
a pesar de los malos entendidos
que armaron nuestra historia compartida.

Hubo un momento en que me pidió perdón
y lo sentí como un gesto sincero.
Quise decirle que todo bien pero

el destino me ganó la decisión:
no pude mostrarme muy comprensivo
porque justo venía el colectivo.

Ayer ganó Belgrano en el Gigante

Ayer ganó Belgrano en el Gigante
y bajaron a un caco de Matienzo
que soñaba con vivir el ascenso
de la T en condición de visitante.

Ayer era domingo y llovió mucho,
los diarios recordaban a un cantante
que escribía con rima consonante
y que nunca pudo dejar el pucho.

Ninguno de los medios te nombraba
mientras yo corría hasta el aeropuerto
tratando de pensar que no era cierto

que se iba lo que más me importaba.
Hoy es lunes según mi calendario
y ya empiezo a sentirme solitario.

Primero me contaron que te fuiste

Primero me contaron que te fuiste
hacia Europa con toda tu locura,
que emprendiste una última aventura
y no entiendo porqué me puse triste.

Después llegó un correo de tu parte
que decía “Qué linda es Carcasona
para una cordobesa fanfarrona,
por suerte ya no tengo que bancarte

y volver a la Docta no me tienta,
acá tengo el futuro asegurado
”,
escrito en un tonito afrancesado.

Hablás como si estuvieras contenta
de vivir a pocos metros de París,
pero te apuesto que acá eras más feliz.

Lookeada estilo cool te hacés la posmo

Lookeada estilo cool te hacés la posmo,
bailando en bares under y prohibidos
con tus amigos vip y divertidos,
charlando sobre el top ten de la Cosmo

de hombres infartantes y solteros.
No me cabe tu pose de copada,
fifty groncha otro fifty delicada
y regalando el sueldo a peluqueros.

Sin novio sin apuro con tu dildo,
tu placer son las cosas materiales
y tus preocupaciones ambientales

pintando la explanada del Cabildo.
Comentan que no hay quién te dé milonga,
para eso tenés tu seudoporonga.

Siempre quise mantenerme a un costado

Siempre quise mantenerme a un costado
de todos los males que hay en la vida:
el faso el colesterol la bebida
el infierno con su piso calcinado.

Pero hay un mal del que no pude zafar
y ese perno me cayó de rebote
por tener tan pero tan mal ocote
de ser el nuevo en tu esquema familiar.

Y eso me hizo pagar los platos rotos
por vos y tu vecina y tu perrito
porque ahora soy el blanco favorito

cada vez que pintan los alborotos.
Hoy mi vida se presenta más negra:
el mal lleva por nombre el de mi suegra.

Cargo una resaca que a todas luces

Cargo una resaca que a todas luces
inspiró tu partida repentina.
Pierdo la compostura masculina
tratando de parar los autobuses

que te llevan muy lejos de mi vida.
Me dejaste y no sé qué carajo hacer
con tus ropas nuestro amor el alquiler
y con toda esa gente conocida

que me pone la palma sobre el hombro.
Con medio branca encima me desvelo
mientras piso los filtros en el suelo:

quiero invocarte pero si te nombro
se termina el soneto y si termina
ya tengo que volver a la oficina.